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Teaching Real Life Functional Skills (in English & Spanish)

Close your eyes for a moment and think about the most important skills you use to navigate through your day. What comes to mind? Is it the way you neatly make your bed? Cross the street? Provide the correct change when you purchase your morning coffee? Answer "yes" or "no" to basic questions asked of you? Or perhaps getting yourself dressed or using the microwave to heat up your lunch? I'm doubtful these are the skills that come to mind.

In the world of special education, we used to think that making a bed or change for a dollar, folding a napkin, and learning to prepare simple foods were important life skills that students with disabilities needed to learn. We also believed these skills were best taught in a segregated, functional, life-skills classroom and through community-based experiences separate from their peers without disabilities. Are these really the authentic life skills we want students to learn, practice, and realize in their lives?

A more generic and better understood view of functional life skills are those skills that assist us in managing and living a better quality of life. These are the skills that help us accomplish our dreams, live to our full potential, and exist as contributing members of our communities. There is no definitive list of functional life skills, and certain skills may be more or less relevant depending on life circumstances, culture, beliefs, age, geographic location, etc. A broader, more widely, accepted definition of important life skills are those skills that allow us to:

* Get along well with all kinds of people including individuals whose backgrounds and experiences are different from our own.
* Develop and maintain friendships and meaningful relationships.
* Work collaboratively with others.
* Identify, learn, and practice passions, interests, and talents to assist in making important life decisions such as career choices and motivating hobbies.
* Show up on time and be prepared for whatever is required.
* Communicate thoughts, ideas, opinions, and feelings in ways that are clearly understood.
* Read material that is stimulating and/or provides opportunities to learn.

If we can agree that the above list is more representative of "functional life skills" than making a bed or change for a dollar, where might be the best place for students to learn these skills? Thirty plus years of educational research informs us that by immersing students in the richness and diversity of an inclusive educational experience, students are more likely to learn important life skills such as communication, literacy, appropriate social behaviors, and following typical routines and schedules. An inclusive educational experience throughout one's academic career naturally provides adequate role models, age appropriate instruction, access to engaging information, high expectations, and the opportunity to learn about and get along with the diversity that makes up the human experience.

So where do students with disabilities learn skills like making a bed and change for a dollar? These skills can best be taught in the environments and typical routines in which they are most likely to be used. How many different ways can you think of to teach someone how to make a bed during typical routines (assuming educational teams believe this is a high priority for learning)? When we open our minds to creative possibilities for teaching and learning, and rely on routines that are typical for all students, the possibilities can be endless. For example, learning to make a bed is best taught in the morning after a person wakes, or during camp or an afterschool/weekend/summer job or volunteer opportunity at a hospital or nursing home. Making change for a dollar can happen in the school store, purchasing lunch or snacks in the cafeteria, or in a marketing class in high school.

Lifelong habits of learning and working are inherently promoted and developed through participation in typical educational experiences and traditional rites of passages. These experiences lead to connections, career and educational opportunities, increased social relationships, and a greater likelihood for entering adulthood as valued, contributing members of communities. Students with disabilities and their families must actively begin planning for the future well before the end of high school. For all students, setting goals and having positive dreams evolve out of a wide variety of school experiences including classes, extracurricular activities, internships, community service, relationships, and after school jobs. Inclusion and participation in school activities helps students better understand what they want for their future.

After 30 plus years of research, we are learning that not only are students with disabilities learning more and learning faster when they are educated in the general education classroom and typical routines with support; students without disabilities are also excelling in schools where All Means All.

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Cierra tus ojos por un momento y piensa en las habilidades más importantes que utilizas para navegar a lo largo de tu día. ¿Qué te viene en mente? ¿La forma en que cuidadosamente tiendes tu cama? ¿Cruzar la calle? ¿Proporcionar el cambio correcto al comprar un café en la mañana? ¿Responder "sí" o "no" a las preguntas básicas que te hacen? ¿O quizás vestirte a ti mismo o usar el microondas para calentar tu almuerzo? Dudo que éstas sean las habilidades que te vienen a la mente.

En el mundo de la educación especial, solíamos pensar que tender la cama o cambiar un dólar, doblar una servilleta, y aprender a preparar comidas sencillas eran importantes habilidades para la vida que los estudiantes con discapacidades necesitaban aprender. También creíamos estas habilidades se enseñaban mejor en un salón de clases segregado y funcional para enseñar habilidades para vivir y a través de experiencias comunitarias aparte de sus compañeros sin discapacidades. ¿Son éstas realmente las habilidades para la vida auténtica que queremos que los estudiantes aprendan, practiquen, y hagan en sus vidas?

Una visión más genérica y mejor comprendida de las habilidades funcionales de la vida proclama que son aquellas que nos ayudan a gestionar y vivir una mejor calidad de vida. Son las habilidades que nos ayudan a lograr nuestros sueños, a vivir a nuestro máximo potencial, y a existir como miembros activos de nuestras comunidades. No existe una lista definitiva de las habilidades funcionales de la vida, y algunas de ellas pueden ser más o menos relevantes dependiendo de las circunstancias, cultura, creencias, edad, ubicación geográfica, etc. Una definición más amplia y mayormente aceptada de las habilidades importantes para la vida nos dice que son las que nos permiten:

* Llevarnos bien con todo tipo de personas, incluyendo aquellas cuyos antecedentes y experiencias son diferentes a las nuestras.
* Desarrollar y mantener amistades y relaciones significativas.
* Trabajar en colaboración con otros.
* Identificar, aprender y practicar las pasiones, intereses y talentos para ayudarnos a tomar decisiones importantes en la vida, tales como la elección de una carrera y de aficiones motivadoras.
* Llegar puntualmente y estar preparado para lo que sea necesario.
* Comunicar pensamientos, ideas, opiniones y sentimientos de manera que sean fácilmente comprensibles.
* Leer material que sea estimulante y/o proporcione oportunidades para aprender.

Si estamos de acuerdo en que la lista anterior es más representativa de las "habilidades funcionales de la vida" que tender una cama o cambiar un dólar, ¿cuál es el mejor lugar para que los estudiantes aprendan estas habilidades? Más de treinta años de investigación educativa nos informa que mediante la inmersión de los estudiantes en la riqueza y diversidad de una experiencia educativa inclusiva, estos son más propensos a aprender habilidades importantes de la vida tales como la comunicación, la alfabetización y los comportamientos sociales apropiados, y también a seguir las rutinas y los horarios cotidianos. Una experiencia educativa inclusiva a lo largo de la carrera académica ofrece naturalmente modelos de conducta adecuados, instrucción apropiada para la edad, acceso a información interesante, expectativas altas, y la oportunidad de aprender y llevarse bien con la diversidad que conforma la experiencia humana.

Entonces, ¿dónde aprenden los estudiantes con discapacidades habilidades tales como tender una cama y cambiar un dólar? Estas habilidades se pueden enseñar mejor en los ambientes y rutinas típicas en las que es más probable que sucedan. ¿Cuántas maneras diferentes se te ocurren para enseñar a alguien cómo tender una cama durante las rutinas típicas (suponiendo que los equipos educativos crean que esto es una alta prioridad para el aprendizaje)? Cuando abrimos nuestra mente a posibilidades creativas para la enseñanza y el aprendizaje, y nos apoyamos en rutinas típicas para todos los estudiantes, las posibilidades pueden ser innumerables. Por ejemplo, aprender a tender una cama se enseña mejor por la mañana cuando la persona se levanta, en un campamento o en un trabajo en horas después de la escuela, de fin de semana o de verano, o como voluntario en un hospital o asilo de ancianos. Cambiar un dólar puede suceder en la tienda de la escuela, comprando el almuerzo o bocadillos en la cafetería, o en una clase de mercadotecnia en la escuela secundaria.

Los hábitos de por vida de aprender y trabajar se desarrollan y promueven inherentemente a través de laparticipación en experiencias educativas típicas y en los ritos de iniciación tradicionales. Estas experiencias llevan a conexiones, a oportunidades de carrera y educación, al aumento de las relaciones sociales, y a una mayor probabilidad de entrar a la edad adulta como miembros valiosos que contribuyen a la comunidad. Los estudiantes con discapacidades y sus familias deben iniciar activamente la planificación para el futuro mucho antes de terminar la escuela secundaria. Para todos los estudiantes, el proceso de establecer metas y tener sueños positivos evoluciona a partir de una amplia variedad de experiencias escolares, incluyendo las clases, las actividades extracurriculares, las pasantías, el servicio comunitario, las relaciones, y los trabajos en horas después de la escuela. La inclusión y la participación en actividades de la escuela ayuda a los estudiantes a comprender mejor lo que desean para su futuro.

Después de 30 años de investigación, estamos aprendiendo que no sólo los estudiantes con discapacidades aprenden más y más rápido cuando se les educa en el aula de educación general y con rutinas típicas con apoyo; los estudiantes sin discapacidad también están sobresaliendo en las escuelas en donde Todos Significa Todos.

This article is reprinted from "SPEAKout," an online, e-newsletter published by PEAK Parent Center. Visit http://speakout.peakparent.org/ to view the current newsletter and to access the SPEAKout archives.

- Mary Schuh

Dr. Mary Schuh has more than 25 years experience in inclusive schools and communities, family and consumer leadership , and educational systems change and has been with the University of New Hampshire's Institute on Disability since its inception in 1987. She directs The National Center on Inclusive Education (NCIE) at the Institute on Disability. The NCIE is a leader in the transformation of schools so that students of all abilities are successfully learning in their home schools within general education settings. Mary serves as a member of the National Leadership Consortium of The SWIFT Center. As a faculty member of the University of New Hampshire, Mary helps to prepare future teachers to welcome and engage families, and teach all students in typical school and general education environments.